Un historial de mensajero instantáneo es un archivo cibernético donde se guardan tanto las conversaciones como los intentos por conversar. ¿Para qué sirve un historial? Principalmente para recordar una sucesión de diálogos, constatarlos y hacer que pertenezcan a la historia personal y con suerte, la historia pública. Lo que no se escribe nunca existió, por eso me refiero al chat, a lo escrito: Que ardan en la papelera de reciclaje del infierno de silicio los emoticons y las videconferencias.
Hay quien no sabe y ni le pasa por la cabeza que mientras chatea escribe paralelamente un historial. ¿para qué preocuparse por cosas tan técnicas? Existen autores que no saben que lo son, de novelas que nunca se publicarán. Uno olvida que alguna vez eligió guardarlo todo aceptando en la pequeña ventana: ¿desea usted guardar las conversaciones en este equipo?…
Un historial sirve para causar problemas como la obesidad de los doscientos setenta y tantos días, la reclamación de discusiones ininteligibles como artilugio perfecto para la autoflagelación, el pretexto a la moda para encontrar lo que literalmente se busca, la constatación de que las máquinas no se equivocan sino los usuarios y la difusión de que las computadoras tienen mejor memoria que los arrugados elefantes.
Un historial es el virus que propaga automáticamente los recuerdos. Uno escribe y alimenta el historial del otro, el otro alimenta al suyo y retroengorda al nuestro. Luego es posible que los historiales propios alimenten máquinas más grandes llamados servidores, por los que de todas formas tienen que pasar. En estas bestias colgadas de la nube la preservación del virus parece ser más fuerte porque se propaga de todas las maneras posibles: copy-paste, memoria usb, chisme de barrenderas, blogging, amas de casa cuya pasión oculta es la informática.
Desde cualquier máquina es posible contraer el virus mediante alguno de los métodos mencionados, aunque tengo entendido que los engaños amorosos, las faltas técnicas, las cursilerías y las falacias ruines son más virales que los -¿qué onda? ¿cómo estás? bien bien ¿y tu? bien bien bye byeee.-
Las apariencias y las máscaras se apilan hasta que no caben en un sólo archivo, los verdaderos yo, los verdaderos tu. Borrar un historial es como borrarnos, elegir no guardarlo es como aceptar que no queremos existir.
Jos Velasco
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5 octubre 2009 at 9:59 PM
esta muy padre tu post, esta situación de el historial… la verdad no me había puesto a analizarlo de esa manera! tantas cosas que abarcas, que dije wow! Tantos significados tienen los historiales y no los había tomado en cuenta ? Que te hizo hablar de ello?
en ocasiones los leo para recordar cosas que me hacen bien!
6 octubre 2009 at 10:00 AM
La preguntilla esa del historial al inicio era molesta, después la usé con regularidad.
El Messenger plus guardaba las conversaciones en txt y así era menos el uso de recursos que en xml.
6 octubre 2009 at 12:58 PM
Pinchis historiales.
La verdad es que siempre los he dejado existir, solamente en mi computadora. Y unicamente los he consultado 3 o 4 veces por buscar algún telefono que me dio flojera apuntar en el momento.
Lo que sí, es que me ha llegado a pasar que me pregunte si quiero grabar en otro archivo nuevo porque ese ya es demasiado grande.
Totalmente inutiles en lo personal.